El cine ambientado en educación secundaria regresa a Cinema Jove con el ciclo ‘High School, 2º curso’

Ocio-Eventos

02 May, 2022

El festival programará nueve títulos procedentes de Alemania, EE.UU., Francia y Rusia
El ciclo comprende películas de Wes Anderson, John Hughes, Laurent Cantet y el disidente ruso Kiril Seréberennikov
Las proyecciones serán al aire libre, en un espacio patrocinado por la marca Turia ubicado en la calle Conde de Montornés

Tras la excelente acogida de la pasada edición, Cinema Jove vuelve a proyectar una selección de títulos ambientados en el espacio físico donde más tiempo pasa una parte relevante de su público: el instituto. El ciclo ‘High School, 2º curso’ reúne nueve largometrajes cuyas tramas están contextualizadas en centros de educación secundaria, donde sus alumnos engrosan tanto su currículum académico como vital.

La propuesta está en consonancia con los valores de juventud del festival internacional de cine, ya que su público habitual son jóvenes de entre 18 y 40 años.

Todos somos alumnos o exalumnos de instituto; en él hemos pasado gran parte de nuestra adolescencia y muchas de estas películas son parte de nuestra educación cinematográfica, si bien, al igual que el año pasado, hemos tratado de combinar títulos más conocidos con obras de igual calidad, pero no tan obvias ni populares, como ‘La Ola’, de Denis Gansel, o ‘El estudiante’, de Kiril Seréberennikov, afirma el director de Cinema Jove, Carlos Madrid.

La cita será del 24 de junio al 2 de julio en el Espai Turia, un espacio al aire libre acondicionado en el número 15 de la calle Conde de Montornés, que supone la renovación del acuerdo de colaboración que el festival mantiene con la marca Turia. Previamente a algunas proyecciones, se ha programado animación musical a cargo de reconocidos diyéis de la escena valenciana.

La identidad sexual, los efectos de la inmigración en las aulas, el acoso escolar, la formación de una conciencia política y las relaciones de poder entre profesores y alumnos se abordarán en un crisol cinematográfico que es diverso tanto en los temas que aborda como en la procedencia de sus títulos. En su mayoría son películas facturadas en EE.UU., pero también hay miradas a la adolescencia en Alemania y Francia y Rusia.

El audaz cineasta ruso Kiril Seréberennikov, disidente del régimen de Putin, propone en ‘El estudiante’ una reflexión sobre el fanatismo religioso. La inquietante película traslada la trama de la obra homónima de Marius von Mayenburg de Alemania a la Rusia contemporánea. El director de cine y teatro estuvo bajo arresto domiciliario durante 20 meses por malversación de fondos, aunque muchos leyeron en esta acusación un castigo a las reprobaciones en su cine tanto al Estado como a la Iglesia ortodoxa y las áreas más conservadoras de la sociedad de su país.

En los otros dos casos se han propuesto planteamientos que replican sistemas políticos en el aula. En el caso de la francesa ‘La clase’, por la que Laurent Cantet se alzó con la Palma de Oro en Cannes en 2008, el profesor y novelista François Bégaudeau interpreta una versión de sí mismo mientras negocia con sus alumnos, un grupo de adolescentes de diversas etnias de un conflictivo barrio parisino que a lo largo del curso aprenderán qué es la democracia a pequeña escala.

‘La ola’ (Dennis Gansel, 2008), por su parte, es una ficción que replica el caso real de un experimento realizado por un profesor de instituto para demostrar a sus estudiantes cómo es la vida bajo un régimen dictatorial. Su lección práctica sobre la autocracia se sale de control cuando sus aplicados pupilos forman una unidad social con vida propia.

Películas de culto

‘High School, 2º curso’ consta de propuestas que despiertan nostalgia en las generaciones ‘boomer’ y milenial y admiración entre las nuevas hornadas de jóvenes por el aura de culto que las acompaña. Así sucede con el hito generacional de los años ochenta ‘El club de los cinco’ (John Hughes, 1985), protagonizada por cinco estudiantes castigados un sábado que reparan en todo aquello que tienen en común a pesar de sus discrepancias de intereses y estilos. ‘Don’t You (Forget About Me)’, de Simple Minds, fue elevada a himno gracias a la banda sonora de esta comedia juvenil.

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