Ramón Bernabeu i Guillém: “Un 60% de fallas tienen sentimiento fallero, pero los demás se han convertido en festeros”

Protagonistas

31 Jul, 2018

Presidente del Círculo de Opinión Bunyol D´Or i Brillants ab Fulles de Llorer desde 2016

Ramón Bernabeu i Guillém: “Un 60% de fallas tienen sentimiento fallero, pero los demás se han convertido en festeros”

Ramón Bernabeu Guillém es el diseñador del actual recorrido de la Ofrenda de las fallas por las calles de San Vicente Mártir y La Paz, calculó y cronometró cuántas personas y cuánto tiempo necesitaban para culminar su homenaje a la Virgen de los Desamparados. Bernabeu es presidente del Círculo de Opinión Bunyol d´Or i Brillants ab Fulles de Llorer desde 2016, una asociación sin ánimo de lucro “que quiere compartir toda su experiencia con el mundo fallero”. Con Bernabeu hablamos sobre fallas y podríamos seguir hablando con él días y días, porque atesora conocimientos y experiencias personales que dan para mucho. Se lamenta de la relajación de algunas costumbres falleras, pero no reniega de los cambios.

VW. ¿Cómo ha sido su experiencia desde que le hicieron presidente del Círculo?
RB. La experiencia ha sido buena y regular. Buena porque te encuentras con compañeros y amigos con los que has convivido muchos años en la fiesta de las fallas; hay mucha experiencia y muchos temas que quisiéramos mejorar, de lo que hablamos en las charlas que organizamos, a las que cada vez viene más gente. Regular porque, como Asociación Cultural teníamos una subvención del Ayuntamiento de 3.000 euros año y ya el año pasado nos lo redujeron a 500 y este año, nada. ¿Qué ocurre? Pues que tenemos muy buenas ideas y muchos planes, pero hay poco dinero.
Hay muchas personas en Valencia que han recibido el Bunyol de brillantes, pero, o no los hemos sabido captar o no se han sentido atraídos así que se están pasando muchas carencias.

VW. ¿Qué le gustaría hacer con toda la experiencia de estas personas?
RB. No creo que de todos, pero de muchos podríamos recoger las ideas e inquietudes para mejorar muchas cosas. Podrían ser un “miniconsejo” asesor de la Junta Central Fallera (JCF) por los años y por las circunstancias que hemos vivido. No se ha podido hacer, pero luchamos para conseguirlo. 

VW. ¿Cuál es la relación con la JCF?
RB. Es la normal. Hace muchos años -yo particularmente y creo que todos- teníamos muchas ganas de ir a la JCF porque nos encontrábamos con amigos y con posibilidades de hacer cosas, pero ahora no es así. De hecho, el secretario general, Ramón Estellés, pertenece a nuestra asociación, pero ha servido de poco.

Por ejemplo, los sectores se empleaban para organizar y coordinar la fiesta, pero en los momentos de necesidad se pensó agruparlos para conseguir mejores precios y en esto las agrupaciones fracasaron porque decían “esto se lo compro de toda la vida a este o aquel”. Entonces se convirtieron en lo que son dentro de la JCF, miembros con voz pero sin voto, yo no entiendo porqué el presidente de una agrupación tiene que estar dentro de la JCF si reglamentariamente existe una Asamblea General de Presidentes que es soberana y tiene que decidir, no las agrupaciones, que sí pueden presentar ideas.

Eso me demuestra que la JCF como tal no funciona, porque todas las cosas que se están intentando hacer desde fuera se tendrían que hacer dentro. Los años que yo estuve en la JCF teníamos menos medios, había un secretario general, un vicesecretario y dos ayudantes y las cosas salían, y ahora no salen, con todos los medios que tienen.

VW. ¿Y por qué no salen?
RB. Hay dos opiniones, una de ellas que viene de hace muchos años es que la gente que va a JCF -que es un elemento coordinador y organizador que dispone de 100 personas gratis para el trabajo, lo que es precioso si se va con vocación de trabajar-, pero ¿a quién mandan las comisiones de fallas a la JCF?: a personas que les incordian en la falla y eso hace que no funcione.

Otra cosa es que de unos años a esta parte, unos con mucha habilidad y otros porque no sabían hacerlo de otra forma, la fiesta se ha ido politizando.

VW. En su opinión, ¿cuánto tiempo considera que hay cierta dejadez en el cumplimiento de la normativa?
RB. Creo que unos 25 años. Para mí, la JCF tiene una persona que debe ser la clave: el secretario general, encargado de organizar, llevar, coordinar... y que debe saber tanto administrativamente como fallero. No puede faltar ese corazoncito fallero, aunque se sepa mucho. Y para mí ha sido horroroso que los falleros sean solo festeros, porque ha sido pasar de tener el orgullo de plantar la mejor falla posible, a pensar que lo que quieren es barra libre y pasarlo bien.

VW. Entonces, ¿se está perdiendo el sentimiento fallero?
RB. Vamos a pensar que un 60% de fallas tienen ese sentimiento todavía: plantar su monumento el más bonito que se pueda y eso es muy agradable. Pero los otros no, quieren sobre todo fiesta y no pisan la fallas en todo el año y, aunque paguen su cuota, sólo van la semana fallera a hincharse de todo.

Además, la juventud ahora tiene una forma de ser y de pensar completamente diferente. Antes, en la Ofrenda se salía con la música valenciana, con un orden, un respeto y una emoción, ¡que era una maravilla!, y ahora están todos bailando Paquito el Chocolatero, sin desmerecerlo. Pero, es que se trata de una Ofrenda a la Virgen y creo que lo estamos desorientando.

VW. Pero la fiesta va cambiando y evolucionando.
RB. Claro, pero si no les gusta cómo se hace, podían decir, “lo voy a mejorar, voy a hacerlo más digno”. Yo creo que hay unos 200 actos al año y se podrían quedar en 80, pero muy bien hechos y serían más apreciados por el público.

VW. ¿Es un motivo de la crisis de los artistas falleros, que a la gente le preocupa menos el monumento?
RB. Respecto a los monumentos falleros, indudablemente hemos pasado una crisis muy grande, y no hemos recogido el dinero que se pretendía, los censos falleros han bajado y gracias a Dios se han recuperado.

En cuanto al artista fallero, tiene que vivir de su trabajo que es hacer fallas. Si antes le encargaban una falla de 100.000 euros y ahora se la contratan por 60.000, y la otra igual y la otra igual… tienen mucho menos dinero para vivir.

Esto no ocurre en Primera A y Primera B, donde sí se mantienen los presupuestos, pero en las pequeñas se ha reducido una barbaridad y el artista fallero no puede vivir. Pero si en mi comisión yo planteo que del presupuesto fallero, para el monumento hay que gastar tanto y dicen que no, que “nosotros lo que queremos es fiesta”…
Antes hacíamos en los casales concursos de all i pebre, de paella, de tortilla, bailes… y ahora hay que hacer discomóvil, y eso vale mucho dinero.

VW. Son muchas fiestas en muchos casales y los vecinos se quejan
RB. Otro matiz aparte del dinero: si hasta las cuatro de la mañana hay orquesta o una discomóvil, tienes a muchos vecinos en contra, porque hay gente a la que le gusta la fiesta y gente a la que no, o gente que a la mañana siguiente tiene que madrugar y trabajar. Hay que tener una coordinación con esto.

VW. ¿Otra tradición que se va es la de los pasacalles?
RB. Eso está perdido. Además, todas las fallas que tenemos la demarcación en grandes vías no podemos hacer pasacalles, ni despertás, ¡esto no sé de dónde ha salido! ¿por el peligro?, yo llevo 65 años de fallero y problemas con esto no ha habido nunca.
Hay cosas que van cambiando por otras más actuales y en vez de hacer cinco se podían hacer 2 o 3 y combinarlas con lo nuevo, pero sin perder la tradición, como las antiguas cucañas y los nuevos hinchables para los niños

VW. Cada vez hay menos paellas en la calle, y más furgonetas de comida rápida… ¿Hay que enseñar a los jóvenes valencianos a hacer paella?
RB. A lo que sí han aprendido es a comérselas –se ríe-. Con el tema de las paellas y de otras cosas, en el seno de las fallas, yo lo achaco a que quizá los veteranos no hayamos sabido inculcar a la juventud la importancia de las tradiciones.

VW. En cuanto al Llibret, también ha perdido protagonismo en la falla. ¿se perderá?
RB. En las fallas tradicionales lo han hecho y lo hacen por Navidad, pero han tenido un problema, como muchas otras cosas. El premio más importante es lo Rat Penat, pero para contrarrestar eso, la clase política ha dicho que tiene que estar escrito en valenciano normativo, y han creado un concurso paralelo. Es otro problema político. pero afortunadamente se siguen haciendo muchos llibrets en valenciano auténtico y quedan muchos escritores que se dedican a ellos y son muy buenos. Y lo Rat Penat sigue contra viento y marea, aunque le han quitado casi todas las subvenciones, pero están haciendo lo imposible para que siga adelante. Esto cambiará el día que cambien las cosas en la política.

VW. ¿Qué ha supuesto el reconocimiento de las fallas por la UNESCO?
RB. De momento no hemos notado gran cosa. Es un orgullo para las fallas que tengamos ese reconocimiento, se podrían hacer muchas cosas como dar a conocer la fiesta a nivel internacional, programándolo bien y con dinero. Por parte de las autoridades y de la JCF, con ese título se podía solicitar a administraciones o instituciones dotaciones para la fiesta y no sólo monetarias. No se le ha sacado partido para la importancia que tiene.

VW. ¿Cree que es necesario realizar un Congreso fallero?
RB. Hace 14 años del último Congreso Fallero, en este tiempo la gente y las actividades urbanas ha cambiado y mucho, lo que es normal.
Hay muchas cosas que se podrían mejorar o actualizar porque la idiosincrasia ha variado, pero yo soy más partidario de hacer un repaso –igual que la Constitución- y ver lo que no está actualizado o normalizado y cambiarlo. Creo que no hace falta hacer un Congreso, sino aplicar lo que hay y poner al día lo desfasado.

VW. ¿Y la sátira del monumento tradicional?
RB. La palabra falla como nosotros la comprendemos representa un monumento de cartón piedra, de figuras y ninots que debe tener una sátira, una crítica a lo que sea, es su razón de ser. Hace muchísimos años, cuando se encargaba en el barrio una falla, al artista fallero se le decía critícame esto o lo otro y le dabas los temas. Ahora hacer una falla a medida cuesta mucho dinero.

Luego vinieron las críticas políticas, de fútbol, sociales… en realidad ahora se critica casi todo. Una falla sin crítica, para mí, no es falla.

VW. En su opinión, ¿se debería desvincular y despolitizar la fiesta fallera del ayuntamiento como las Hogueras de Alicante?
RB. Despolitizarlas sí. Desvincular no, por una razón muy sencilla, todo aquello que se realice en la vía pública debe tener el beneplácito del consistorio, que es responsable. Pero eso es una cosa, y depender completamente del Ayuntamiento es otra.

VW. ¿Qué opina de la polémica con la indumentaria fallera? ¿Se han relajado las exigencias?
RB. Yo he conocido la época de los falleros en que desfilábamos de particular, y había comisiones en que uno llevaba un sombrerito, otro un bastóncito, lo que teníamos en aquella época. En el IV Congreso General Fallero se estableció un traje fallero negro: chaquetilla y pantalón negro con fajín, ese es el de fallero auténtico. Luego vino la política y tenía que cargarse todo lo que teníamos verdaderamente valenciano y se creó la indumentaria autorizada que está en el reglamento y que son trajes regionales valencianos. El traje fallero negro está autorizado, pero con los trajes regionales es un carnaval. Ahí han tenido mucha culpa voluntaria e involuntariamente los indumentaristas al sacar modelos.

Cuando yo me visto de fallero, algunos me dicen que ese traje no es valenciano, y tienen toda la razón, es traje fallero.

VW. ¿Cómo ve la evolución de la indumentaria femenina?
RB. Este año ha habido un error total, según mi apreciación, y es que la Fallera Mayor y su Corte, el Ayuntamiento ha dicho que según en qué acto debe llevar un moño, cuando el traje regional valenciano es con tres moños. Un solo moño se ha llevado toda la vida con el traje de trabajo, de labradora; pero el traje de gala para la fiesta siempre se ha llevado con tres moños. No lo entiendo. Pero entiendo menos que la Asamblea General no haya dicho que no.

VW. Ha habido crisis pero se ha incrementado el número de fallas.
RB. Hace muchos años, cuando ya se empezó a notar la crisis, se propuso que en una zona en que hay varias fallas cerca, por ejemplo, Els Doctors, Albacete-Marvá y San Vicente-Marvá, si se juntaban en una sola comisión, tendrían un solo casal, una sola banda de música, en definitiva, una comisión mayor y entre todos podrían plantar una falla grande y se ahorrarían una cantidad de dinero impresionante. Pero… nos juntamos, lo planteamos, y todos queremos mandar. Los valencianos somos así. Esta unión también sería una solución para organizar los actos, porque si hay 130 comisiones en la ofrenda, no es lo mismo que organizarla para 400.

VW. ¿La ofrenda se hace demasiado larga?
RB. La ofrenda tal y como se hace hoy, yo organicé el itinerario. Me dediqué todo un año a coger censo por censo de la JCF, sumar los hombres, mujeres, niños y niñas y añadir un 10% por las bandas de música, recorriéndome los itinerarios para saber cuánto tiempo se tardaba en hacer el recorrido y luego distribuyendo todo por la calle San Vicente y por la calle la Paz, por sectores, según la capacidad que tenía cada sector. El primer año, cada día salían al día, por sector y por tramo, aproximadamente, 25.000 personas, que no son muchas menos que las de ahora, y recuerdo que terminamos en la Plaza de la Virgen cantando el himno regional con la Banda Municipal de Valencia a las 9,15 de la noche.
Hoy hay más comisiones de fallas y salen más también en las agrupaciones culturales de cada región. Antes les decíamos “tiene que ir una pareja por cada casa regional, no vayáis más porque no pasareis”. No es lo mismo salir una pareja por casa regional, que 15 o 20. Y además hay que sumar las Falleras Mayores, que son muchas y que ya tuvieron su reinado y que pueden salir con su falla.

VW. Pero cómo decir a alguien que no puede salir.
RB. Es muy difícil. Hay gente con muchísima ilusión y yo lo comprendo, como las señoras que van con el bebé de un año, el fervor lo lleva la madre, no la nena. Es muy difícil decir que no a eso. Hay que mentalizar a la gente, hacer reuniones, hablar las cosas en los sectores y las comisiones… hay muchas cosas que pulir. Yo termino la ofrenda a las 2 o las 3 de la mañana y decido yo, pero las criaturas que van andando… Algún día llegará una solución.

Ramón Bernabeu en 5 tweets

-¿A quién le gustaría conceder un Bunyol y a quién se lo quitaría?
Prefiero no contestar, -se ríe negando con la cabeza-.

¿Qué le gustaría cambiar en la concesión de los bunyols?
Las recompensas tienen una razón de ser, si se empieza a salir de la norma, se desmitifica la recompensa. Yo guardaría las reglas que tenemos para la concesión.

¿Un cambio que le gustaría hacer?
Durante el IV Congreso General Fallero, yo quise cambiar que para ser miembro de JCF hay que estar en posesión como mínimo del Bunyol d´Argent y haber pertenecido como mínimo 3 años a una comisión, ¡eso es del año de Isabel I! Intentamos que fuera como mínimo el Bunyol d´Or, cinco años en una comisión y un año como directivo, pero no se modificó. Esto para ser de JCF, porque para ser presidente de falla no existe requisito alguno, y ¿qué ocurre?, que la Asamblea General de Presidentes adolece de calidad y experiencia, y se nota. Antes era una Asamblea como Dios manda, ahora la mayoría van a escuchar.

¿Cuántos años se ha vestido de fallero?
Nada menos que 50. Empecé en infantiles en la Avenida José Antonio - San Valero; luego pasé de mayorcito a una falla que ya no existe en los cruces de la Gran Vía, Avenida José Antonio y Ruzafa, que es donde conocí a mi novia, mi actual mujer, en el año 1957. Y como mi mujer era fallera de Na Jordana pues me apunté a Na Jordana donde estuve 6 años. Y ahora sigo en la falla que fundé en 1970 que es Avenida Giorgeta-Roig de Corella. El año pasado por estar delicado de salud no estuve y este año tampoco, pero continuo siendo de esa falla, aunque mi hija me pide que vaya a la suya, pero mi falla es esa y ahí sigo.

¿Qué desea para las fallas del futuro?
¡Qué nos duren muchos años!

 

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